En su ensayo de 1997 E Unibus Pluram, David Foster Wallace sentenciaba que la contemporaneidad era "self-conscious".
Esta consciencia de si mismo se convierte en las manos de Pierre Huyghe en un estudio meta-narrativo y meta-representativo que busca cuestionar los límites donde la ficción, la narrativa, la realidad y la subjetividad se encuentran.

Solemos pensar en una fotografía o un video como la evidencia documental de sucesos que acontecieron y en es medida pensamos en una foto o un video como un registro real, genuino y fidedigno de aquello que acontenció. Huyghe se pregunta más bien en qué medida ver un video es sencillamente ver la representación ficticia de un suceso.
¿Vemos un suceso o la narración de un suceso?
En el caso de "A Journey That Wasn't", Huyghe tacha las fotografías tomadas durante su expedición antártica como ficticias e irreales. Como un medio más genuino y certero para representar su viaje, construyó un escenario antártico en Central Park donde puso en escena el viaje.

Uno de los proyectos en que esta inquietud por la representación y la meta representación se vuelve más evidente es "Third Memory" una instalación de video en que extractos de Dog Day Afternoon son contrapuestos con video de John Wojtowicz, el asaltante que perpetró el crimen en el que se basa la película, explicando y representando el robo en un soundstage parisino.
¿El recuento de Wojtowicz es realmente más creíble que la representación hollywoodense? ¿Dónde quedó el suceso real entre éstas dos narrativas, ámbas ficticias en su calidad de representaciones?
La retroalimentación que se crea entre Al Pacino asaltando el banco como lo hiciera Wojtowicz, mientras el mismo Wojtowicz le pide a los actores de Huyghe que se muevan mientras pretende apuntarles con un rifle, produce en el espectador un sentimiento de inquietud y de escepticismo ante las dos representaciones y lo hace pensar "¿Hubo un "verdadero" asalto alguna vez?
Lo que me parece más inquietante de la obra de Huyghe es la virulencia de sus cuestionamientos. Al final no resulta sólo una crítica a la genuinidad de las representaciones narrativas sino a toda representación y a todo Meta-Watching como Wallace hubiera dicho. Es en esa medida que el self-consciousness revela nuestra genuinidad e individualidad como un ejercicio narrativo: a fin de cuentas nos descubrimos como representaciones de nosotros mismos.




